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Antes de empezar

Biodanza si no sabes bailar (ni tienes ninguna intención de aprender)

Es la primera pregunta que me hace casi todo el mundo, y casi siempre en voz baja. La respuesta corta es no. La larga tiene que ver con cómo aprendiste a moverte, y es bastante más interesante.

Diana Texeira Fisioterapeuta col. 07257 · Facilitadora de Biodanza 6 min de lectura
Diana Texeira danzando en la sala, descalza

Respuesta rápida

En Biodanza no se baila: se mueve uno. No hay pasos que memorizar, ni coreografías, ni nadie corrigiendo la postura, porque no existe una forma correcta de hacer los ejercicios. Lo que frena a la mayoría no es la coordinación, es la vergüenza a ser mirado, y eso tiene efectos físicos reales: los hombros se cierran y el rango de movimiento se reduce. La sesión empieza por lo más sencillo, caminar, y sube poco a poco. La única condición real para venir es saber caminar.

«Es que yo no sé bailar.» Lo he escuchado cientos de veces, por teléfono, por WhatsApp y en la puerta de la sala con el abrigo todavía puesto. Y casi siempre lo dice alguien que lleva meses dándole vueltas a venir.

Así que empecemos por ahí: en Biodanza no se baila. Se mueve uno. Y no es un juego de palabras.

Bailar es una técnica. Moverse es una función

Bailar, tal y como lo entendemos socialmente, implica reproducir una forma: unos pasos, un ritmo, una coreografía que alguien decidió antes que tú. Hay una manera correcta y una incorrecta, y por eso genera juicio.

Moverse es otra cosa. Es lo que tu cuerpo lleva haciendo desde antes de que supieras hablar. Como fisioterapeuta me paso el día observando movimiento, y te aseguro que no existe una persona que no sepa moverse. Existen personas con el movimiento inhibido, que es muy distinto.

En una sesión de Biodanza no hay pasos que memorizar, no hay nadie corrigiéndote la postura y no hay una versión buena de cada ejercicio. Hay propuestas de movimiento, música, y un montón de libertad para resolverlas como te salga.

Lo que de verdad te frena no son los pies

Cuando alguien me dice que no sabe bailar, casi nunca me está hablando de coordinación. Me está hablando de vergüenza a ser mirado. De la incomodidad de ocupar espacio delante de otros. De una experiencia concreta, a veces de la infancia, en la que alguien se rió.

El cuerpo no olvida dónde aprendió a encogerse.

Y aquí hay algo que sí puedo explicarte desde mi lado clínico. Cuando anticipamos ser juzgados, el cuerpo se prepara: sube el tono de la musculatura de la cintura escapular, los hombros se cierran hacia delante, la respiración se hace más alta y más corta, y el rango de movimiento disponible se reduce de verdad, no en tu imaginación.

O sea que tienes razón a medias: en ese estado efectivamente te mueves peor. Pero no porque no sepas. Porque estás protegiéndote.

Por qué una sesión empieza siempre despacio

Las sesiones no arrancan pidiéndote que te expreses. Eso sería como pedirle a alguien con el puño cerrado que escriba. Se empieza por lo más sencillo y lo más compartido: caminar.

Caminar en grupo, con una música que sostiene, sin tener que hacer nada especial. A partir de ahí, el movimiento se va ampliando poco a poco. Cada ejercicio prepara al siguiente. Nadie te va a pedir en el minuto diez algo que tu cuerpo no esté listo para dar.

Y no, no vas a estar en el centro de la ronda

Esta es la otra imagen que aparece: la de quedarse sola en medio mientras los demás miran. No funciona así. La mayor parte del tiempo el grupo se mueve a la vez. Nadie actúa para nadie, entre otras cosas porque todos están ocupados con lo suyo.

Qué pasa las primeras veces

Te lo cuento sin adornos, porque lo veo cada semana:

  • La primera sesión sueles estar en la cabeza. Pendiente de qué hacen los demás, de si lo estás haciendo bien, de qué pensarán. Es normal y no hay que forzar nada.
  • Hacia la segunda o tercera, suele aparecer un momento en el que se te olvida mirar alrededor. Dura poco. Es suficiente.
  • Más adelante, lo que cambia no es la habilidad, es el permiso. Empiezas a moverte más grande porque has dejado de vigilarte.

Nadie mejora en Biodanza practicando en casa delante del espejo. Se mejora estando.

Entonces, ¿para quién no es?

Prefiero decírtelo también. Si lo que buscas es aprender una danza concreta, técnica o repertorio, esto no es lo tuyo y te vas a frustrar: apúntate a clases de danza, que son estupendas y hacen otra cosa.

Si lo que buscas es un sitio donde moverte sin que nadie te evalúe, y de paso recuperar una relación más amable con tu propio cuerpo, entonces sí.

La única condición real para venir a Biodanza es saber caminar. Si has llegado hasta el final de este texto, la cumples.

En datos

¿Hace falta saber bailar?No. No hay pasos ni coreografías que aprender
¿Hay que actuar delante del grupo?No. La mayor parte del tiempo el grupo se mueve a la vez
Cómo empieza la sesiónCaminando, que es lo más sencillo y lo que todos sabemos hacer
Si un ejercicio no te apeteceSe puede no hacer, sin dar explicaciones
Requisito realSaber caminar

Preguntas frecuentes

¿Hay que saber bailar para hacer Biodanza?

No. En Biodanza no se reproducen pasos ni coreografías. Se proponen movimientos que cada persona resuelve a su manera, sin que exista una forma correcta de hacerlos.

¿Voy a tener que bailar sola delante de los demás?

No. La mayor parte de la sesión el grupo se mueve a la vez. No hay exhibiciones individuales ni nadie en el centro de la ronda.

¿Qué pasa si me da vergüenza?

Es lo más habitual las primeras sesiones. La sesión empieza por lo más sencillo, caminar, y la intensidad sube poco a poco. Cualquier ejercicio se puede no hacer sin dar explicaciones.

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Un apunte, porque soy sanitaria. La Biodanza es una práctica de bienestar y desarrollo personal, no un tratamiento médico ni psicológico. Puede acompañar muy bien un proceso, pero no sustituye a tu médico, tu fisioterapeuta ni tu psicóloga. Si estás en tratamiento, coméntalo antes de empezar y seguimos adelante con eso en cuenta.

Si te ha resonado

Ven a probar una sesión.

Los martes en Leganés y un sábado al mes en Alcalá de Henares. La valoración inicial es telefónica, gratuita y sin compromiso.

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